Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial - Animales


La paloma Mary vence a los halcones nazis

Es posible que la paloma mensajera más destacada de la Segunda Guerra Mundial haya sido Mary. Sus inestimables servicios a los aliados llegaron a serle merecedores de una condecoración, en recompensa por las arriesgadas misiones que llevó a cabo con éxito.

    A principios de 1945, a Mary se le encomendó un mensaje que debía trasladar desde el sector de Alemania tomado por los Aliados a la ciudad británica de Exeter. La paloma llegó a su destino con varias heridas provocadas por las garras de otra ave. Se trataba de los halcones que los alemanes entrenaban para matar las palomas mensajeras.

    El empleo de halcones para yugular este canal de comunicación se inició cuando los alemanes advirtieron que la Resistencia francesa utilizaba palomas para enviar mensajes a Londres. Los aviones británicos lanzaban sobre suelo francés cajas con palomas mensajeras, en puntos previamente acordados, y los resistentes galos las soltaban una vez que habían introducido sus mensajes en los pequeños cilindros que llevaban adheridos a sus patas.

    Los alemanes advirtieron esta práctica y dieron órdenes a sus guarniciones en la costa francesa de abatir a toda aquella paloma que dirigiera su vuelo hacia el mar. No obstante, los soldados teutones no mostraron demasiada puntería y se optó por combatirlas con halcones entrenados para ello. Pero, en el caso que nos ocupa, los halcones nazis no consiguieron su objetivo y Mary logró regresar a suelo inglés, con gran alegría de su propietario y entrenador, Robert Tregovan.

  Cuando sus lesiones quedaron restañadas, Mary fue enviada de nuevo a Alemania. Allí se le volvió a confiar un importante mensaje que debía llegar urgentemente a Inglaterra. Al llegar a Exeter, su dueño la recogió en sus manos y pudo comprobar las heridas producidas por los halcones, pero además mostraba el impacto de varios perdigones y un ala rota. Pese a regresar en ese lamentable estado, había cumpido su misión y, poco después, ya estaba preparada para seguir sirviendo a la causa aliada.

    Mary sufriría de nuevo las consecuencias de la guerra cuando una bomba destruyó su palomar. Aún así, la indestructible paloma logró sobrevivir, lo que le permitió recibir la Dickin Medal el 26 de febrero de 1945.

ULTIMOS VIDEOS OVNI RECIBIDOS

Black UFO Passes Across Between Earth and the Moon



Sydney in Australia. , 27th July 2014.



Triangular object  Kassel, Germany 26-Jun-2014



Tokat, Turkey – 26 July 2014




Winnipeg – June 28th 2014



AMAZING UFO EVENT !!



Lake Havasu City in Arizone  13th July 2014


UFO over Lake Havasu, Arizona - July 2014 por justa4t

Near Port City In Turkey









EL DETECTIVE ERES TU ,RESUELVE EL ENIGMA



EL CASO DEL HOMBRE ATADO

Tras un agradable almuerzo, el profesor Sisley y su amigo, el notario Alfred Ericson, se encaminaron al despacho de éste en un edificio de la Avenida Madison; no tan agradable fue la sorpresa de ambos al atravesar la sala de espera del despacho y entrar en él. Allí estaba la caja fuerte abierta, papeles desparramados por todo el piso, y sobre los papeles, como si fuera un lechón presentado en una bandeja, firmemente atado y con una cinta adhesiva en la boca, el joven secretario de Ericson, Albert Barney.

El notario se precipitó a auxiliar a su ayudante, que en tan desairada posición estaba, mientras Sisley encendía un cigarro y pegaba una ojeada a la caja fuerte. Ahí adentro se veían apilados varios sobres que probablemente contuvieran documentos, un pequeño estuche cerrado de cartón azul y no mucho más.

Mientras tanto, Barney parecía repuesto, y en condiciones de contar su odisea:

—Estaba trabajando, con la caja fuerte abierta, cuando aparecieron los maleantes. No sé cómo habrán entrado, tal vez con una ganzúa. Eran tres, y estaban armados. Me ataron así como usted me encontró, y se precipitaron sobre la caja fuerte, tomaron el dinero y, no contentos con eso, empezaron a revolver el despacho, abriendo carpetas, volcando su contenido y revolviendo por todos lados.

—¿Había cosas de valor en la caja? —preguntó Sisley a su amigo.

—Había unos 20.000 dólares en efectivo, creo, algo más que de costumbre. De todos modos, el dinero estaba asegurado. Lo que más me preocupa es el desorden, y el susto que le han pegado a este pobre joven.

—¿Qué hay en el estuche de cartón?

—Una medalla que le dieron a mi padre en la guerra. ¿Se la han llevado? Eso me apenaría mucho, la verdad.

Sisley se dirigió a la caja fuerte, se puso unos guantes, abrió el estuche y confirmó que la medalla estaba allí. Luego, se dirigió al secretario:

—¿A qué hora fue el asalto?

—Serían las 13, más o menos, y habrán estado aquí unos diez minutos. Cuando se fueron, traté de soltarme, pero no pude moverme un milímetro; como usted vio me habían atado bastante bien.

—Efectivamente, lo ataron muy bien, pero todo lo demás lo hicieron muy mal. Me temo, Alfred, que este joven fue cómplice de los ladrones.

¿Por qué sospecha Sisley del secretario?